miércoles, 13 de marzo de 2024

¿Podemos acostumbrarnos a vivir en un país en guerra?

Estamos viendo en la guerra de Rusia contra Ucrania que un conflicto que se preveía, por los rusos, corto, se puede extender en el tiempo. La cuestión es que una guerra es una experiencia traumática y estresante a la que parece que nadie puede acostumbrarse, pero la historia nos dice que es así.

En esta entrada ya dimos consejos sobre como sobrevivir en caso de que nuestro país sea invadido por otro  pero ahora vamos a centrarnos en como sobrellevar psicológicamente el conflicto.

¿Cuánto puede durar un conflicto bélico?

La guerra más corta reconocida fue la Guerra Anglo-zanzibariana de 1896 que duró 38 minutos, el tiempo que tardó el ejército británico en bombardear el palacio real y el sultán  Khalid ibn Barghash en rendirse, pero esto no es lo habitual, al contrario, las guerras se alargan más allá de lo previsto y la Guerra de los 100 años entre Reino Unido y Francia es la mejor muestra.



¿Puede normalizarse la vida durante una guerra?

Sí, aunque con matices, ya que nadie puede acostumbrarse a que una bomba caiga sobre su cabeza y lo mate, pero los seres humanos crean mecanismos mentales para acostumbrarse a las situaciones y considerarlas rutinas. En estos casos esto conlleva una insensibilización ante las carencias propias y el dolor ajeno. En plena II Guerra Mundial, a pesar de los bombardeos, se seguían representando musicales en el West End londinense, en Berlín la gente iba al cine, en los campos de refugiados surgían romances y se celebraban bodas o uniones de hecho y por supuesto, no dejaban de nacer niños, si bien la natalidad siempre baja durante los conflictos.

El apoyo de los demás

Una guerra es algo que difícilmente se vive aislado, el ataque o la defensa es algo que afecta a naciones en su totalidad y nadie se puede sustraer. Todos conocemos casos de objetores de conciencia, y como tales estaban ya reconocidos en el siglo XX, pero en Europa, cuando las botas invasoras atravesaban las fronteras en la II Guerra Mundial, no solo las leyes sino la propia sociedad no amparaba a quienes reusaban tomar las armas para defenderlas. Caso aparte fue en Estados Unidos dónde si se respetó, más o menos, la objeción de conciencia, pero el caso podría haber sido diferente si su territorio nacional hubiera sido ollado por enemigos.

El reforzar los lazos personales, el fomentar la solidaridad con nuestros vecinos, aun a costa de sentir mayor dolor si perdemos a quienes nos han dado afecto, es una estrategia humana para solventar los problemas. El guardarnos nuestro dolor sin comunicárselo a nadie tampoco es una opción sensata.

Secuelas psicológicas, lo que nos queda cuando todo pasa

¿Puede ayudarnos un psicólogo a sobrellevar una guerra? Desde luego. Aparte de los problemas físicos (heridas, etc) que dejan las guerras están los psicológicos y estos pueden ser más duraderos. Es frecuente que durante un conflicto la gente haga de tripas corazón y simule que nada pasa, pero los traumas se acumulan y posteriormente aparecer como shocks post traumáticos. Afortunadamente estamos perdiendo el miedo al tabú de la salud mental y somos más conscientes de que tenemos que cuidarla. Ninguna persona, por fuerte que sea es capaz de sobrellevar una guerra de cinco años, ni de cinco días sin sufrir mella.




Cebrián Bernardo, administrador de https://sobrelasupervivencia.blogspot.com/


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